El ‘sí, quiero’ de un solitario

Dicen que la soledad es un buen lugar para encontrarse, pero uno muy malo para quedarse. ¿Qué pensáis vosotros?

La soledad es ese ‘espacio’ donde nos permitimos conocernos a nosotros mismos, donde nos damos una oportunidad, donde nos contamos qué nos gusta y qué no nos gusta y no podemos cambiar, o sí. A veces nos enfadamos, otras nos castigamos, y algunas nos aplaudimos. En otras ocasiones, utilizamos esa soledad para sincerarnos y dar luz a sentimientos que no nos atrevemos a decir en alto ni en compañía. En ese ‘espacio’ personal es donde se toman, muchas veces, las mejores decisiones. Así que sí, la soledad es un buen lugar para encontrarse, pero uno donde no debemos quedarnos, simplemente porque muchas de esas cosas que llevamos dentro merecen ser compartidas y abrazadas. O eso pensamos en Oro Alianzas

Y ocurre muchas veces, en esa reflexión que hacemos en soledad, que nos damos cuenta de los pasos que queremos y necesitamos dar en la vida. Tal vez esto te ha ocurrido a ti, querido lector, y te sientes identificado: ¿Alguna vez te ha pasado que después de ese viaje especial con ella, de esa cena inolvidable con él, de aquel paseo otoñal por vuestro parque preferido, o de aquella puesta de Sol romántica, has pensado… ¿Es el momento? “Sí, es ella. Definitivamente es ella”. “Esto no sería igual sin él. Ahora lo sé”.

Dicen que la soledad es un buen lugar para encontrarse, pero uno muy malo para quedarse. ¿Qué pensáis vosotros?

La soledad es ese ‘espacio’ donde nos permitimos conocernos a nosotros mismos, donde nos damos una oportunidad, donde nos contamos qué nos gusta y qué no nos gusta y no podemos cambiar, o sí. A veces nos enfadamos, otras nos castigamos, y algunas nos aplaudimos. En otras ocasiones, utilizamos esa soledad para sincerarnos y dar luz a sentimientos que no nos atrevemos a decir en alto ni en compañía. En ese ‘espacio’ personal es donde se toman, muchas veces, las mejores decisiones. Así que sí, la soledad es un buen lugar para encontrarse, pero uno donde no debemos quedarnos, simplemente porque muchas de esas cosas que llevamos dentro merecen ser compartidas y abrazadas. O eso pensamos en Oro Alianzas

Y ocurre muchas veces, en esa reflexión que hacemos en soledad, que nos damos cuenta de los pasos que queremos y necesitamos dar en la vida. Tal vez esto te ha ocurrido a ti, querido lector, y te sientes identificado: ¿Alguna vez te ha pasado que después de ese viaje especial con ella, de esa cena inolvidable con él, de aquel paseo otoñal por vuestro parque preferido, o de aquella puesta de Sol romántica, has pensado… ¿Es el momento? “Sí, es ella. Definitivamente es ella”. “Esto no sería igual sin él. Ahora lo sé”.

De un solitario a un solitario

Después de esa reflexión y de darnos cuenta, por nosotros mismo y en nuestra soledad, del paso que queremos dar, llega el momento, como os decíamos antes, de darle luz. ¿Y cómo le damos luz a esa idea y decisión? Con una pregunta. ¿Quieres casarte conmigo?

Y de solitario a solitario, llegamos a Oro Alianzas. ¿Qué hacemos ahora? Escoger el anillo que mejor representa esa decisión y su significado. Compromiso y fidelidad. Esto es lo que simboliza uno de vuestros anillos de compromiso preferidos: el solitario. Esta joya es la protagonista de toda pedida de mano, siendo rara la ocasión en la que un matrimonio no haya comenzado su historia por aquí.

Para historias, la de Maximiliano I de Austria, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y María de Borgoña. Diréis, ¿nos estamos remontando de verdad a 1477? Efectivamente. Es entonces cuando encontramos los primeros anillos solitarios. Con el objetivo de mostrar su poder y poder cerrar el acuerdo, Maximiliano le regaló un aro de metal con un diamante engastado a María. Este se considera el primer anillo de compromiso de la historia, una pieza que marcó un antes y después, convertido, desde entonces, en toda una tradición y un símbolo de compromiso.

¿Por qué los solitarios se llaman así?

La respuesta es clara. El solitario se llama así porque tiene una única piedra central. Por normal general se trata de un diamante ya que esta es la piedra que representa la pureza y la fortaleza. ¿Recordáis la campaña de marketing para De Beers donde se utilizó el famoso eslogan ‘A diamond is forever’ (‘un diamante es para siempre’)? Por cierto, este se convirtió, dada su popularidad, en el eslogan del siglo XX. ¡El amor lo apuesta todo al diamante! Igualmente, en Oro Alianzas, tenemos propuestas innovadoras y no solo ofrecemos solitarios con diamante, también podemos crear solitarios con otro tipo de piedra preciosa como es el zafiro, rubí o esmeralda; o también semipreciosa, como la malaquita o el topacio, entre otras.

¿Cómo acertar a la hora de comprar un anillo solitario?

¡Atención a esto! No metamos la pata en el último paso. Si quieres acertar a la hora de comprar un anillo solitario tienes que tener claros algunos aspectos de tu pareja: tamaño de la mano y del dedo donde lucirá el anillo de compromiso, su gusto, y también, por rizar el rizo, el tono de su piel. Todo esto determinará cómo debe ser el solitario ideal. El anillo, su forma, color y piedra deben adaptarse al estilo de la mano que lo recibirá.

¿Os ayudamos a elegir? Los solitarios son un tipo de anillo de compromiso que destaca por sencillez. Tal vez sea esa forma ‘sencilla’ de brillar, lo que lo hace único y exclusivo. Para escoger el solitario perfecto debemos tener en cuenta otras características de diseño. Por ejemplo, cuanto mayor sea el tamaño del diamante, más diámetro y más altura tendrá el anillo. La piedra siempre se monta en garras, de cuatro o de seis, consiguiendo con ello más luz y más brillo. También podemos personalizar las garras jugando con su posición: pueden ser paralelas desde el brazo (como si fuera una H) con la piedra arriba; o en forma de V. Por su parte, el brazo de la sortija también puede variar, siendo igual de ancho en toda su circunferencia o más ancho en la parte de abajo. La parte exterior puede ser curva, plana o en cuchillo con forma de V invertida.

En Oro Alianzas te proponemos varios modelos, clásicos, atrevidos o sofisticados:

La elección del solitario no tiene que ser una ‘decisión solitaria’. Nosotros te ayudamos a escoger tu/su anillo ideal. Resolvemos tus dudas, te echamos un cable a la hora de escoger el diseño, vemos contigo posibilidades, tipos de piedras (si quieres cambiar al diamante por otro protagonista), te ayudamos con la talla…

Si has llegado leyendo hasta aquí, es que ya has tenido tu momento solitario para tomar la gran decisión. Cuenta con la compañía de Oro Alianzas de ahora en adelante.

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¿Tenéis en mente un diseño que no encuentras en nuestra tienda? No dudéis en consultarnos

En cada pieza personalizada vamos a estar en contacto contigo, con el objetivo de conseguir que esta joya personalizada sea tal y como imaginas, hasta el más mínimo detalle.

Ya os hemos contado que en Oro Alianzas cumplimos sueños. Por eso nos gusta saber, desde el principio, que todo a partir de este momento va a salir perfecto. Dispuestos a llevar a cabo nuestro cometido, hemos puesto a tu disposición un servicio único y muy especial. Podrás ver y probar tus alianzas de boda en casa antes de hacer la compra. Nosotros nos encargamos de todo, tú solamente dinos qué quieres que te enviemos y… ¡empieza a disfrutar de este momento!

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